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lunes, 17 de noviembre de 2014

ESPAÑA EN 200 METROS DE DIÁMETRO

Marcos Pacheco Morales-Padrón

Postal editada durante la celebración de la Muestra Americana. Año 1929.
(FUENTE: Libro, 25 viejas postales dela Exposición Iberoamericana)

"Señores, yo sabía que esto era bonito, pero no tanto"

Palabras que pronunció en 1928 su Majestad el Rey Alfonso XIII al contemplar el conjunto de la Plaza de España.

Aníbal González mira su construcción.
(FUENTE: Elaboración propia)

Esta solemne construcción fue edificada con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, que tuvo su recinto entre el Prado de San Sebastian y el barrio del Heliópolis. Es el edificio de mayor envergadura de cuantos fueron construidos con motivo del Certamen, y también lo es, de los de ese siglo; pudiéndose comparar con aquellos otros que, desde el siglo XVI, jalonaron los extramuros de la ciudad, como el Hospital de la Sangre o la Real Fábrica de Tabacos.

Detalle de la balaustrada de uno de los cuatro puentes que cruzan la ría.
(FUENTE: Imagen propiedad de Carmen Maro)

La Plaza de España fue ideada por el sevillano Aníbal González Álvarez-Ossorio, quien también llevó a cabo otras construcciones como Arquitecto Director del evento. No obstante, hay que aclarar que tras su renuncia al cargo en 1926, Vicente Traver y Aurelio Gómez Millán fueron los encargados de completar su inconclusa obra. Tras la aprobación de su proyecto por el Comité de la Exposición el 14 de julio de 1914, el 31 de ese mismo mes el Rey Alfonso XIII procedía a colocar la primera piedra de la futura construcción.

La Plaza de España transformada digitalmente para ser Theed, capital del planeta Naboo. Año 2002.
(FUENTE: Página, Traveller)

El hemiciclo fue uno de los principales reclamos de la Muestra, que acabó convirtiéndose en el máximo exponente de la arquitectura regionalista. Para su construcción se emplearon 16 largos años que no estuvieron exentos de dificultades, entre ellas, las vicisitudes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la Guerra de Marruecos (1911-1927), la Dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) y la siempre estrechez económica del país y de la región.

La Plaza de España, aún sin terminar, sirvió como escenario para actos castrenses. Año 1924.
(FUENTE: Libro, Arquitectura del Regionalismo en Sevilla)

Más allá de sus grandes dimensiones (200 metros de diámetro), la plaza guarda una curiosa simbología. Su forma semielíptica simboliza el abrazo de España a sus antiguas colonias y mira hacia el río Guadalquivir como camino a seguir hacia el Nuevo Mundo. Ya lo decía Francisco Morales Padrón: “El Guadalquivir es el río más americano”. Toda una declaración de intenciones hacia nuestros hermanos del subcontinente.

Foto manipulada en el que se muestra un supuesto partido
del Sevilla F.C. jugándose en la Plaza de España.
(FUENTE: Página, Atalaya Gestión Cultural)

El mismo arquitecto afirmó que tomó como ejemplo las villas palladianas del Véneto, Italia, como ejemplo a la hora de elaborar la obra culmen de su vida. Utilizó profusamente el ladrillo visto con una amplia decoración de cerámica, artesonado, mármol labrado y hierro forjado otorgándole al conjunto un aspecto renacentista.

Desfile de tropas en la Plaza de España. Año 1948.
(FUENTE: Libro, Sevilla Ayer y Hoy - Imágenes de un siglo)

Como toda considerable obra, esta sigue un esquema estructurado por tres periodos constructivos: primero los movimientos de tierra y la ejecución de la ría (1914-1918), segundo la delimitación del conjunto y el inicio de las torres de los extremos (1920-1924) y tercero, la culminación de la obra con la construcción de las galerías porticadas y de la fuente central (1924-1929). Curiosamente, por cada mencionado periodo constructivo, la Plaza de España recibió sonoras críticas que merecen ser analizadas.

El primer avión a reacción español, el HA-200 Saeta, sobrevolando la Plaza de España. Año 1956.
(FUENTE: Libro, Sevilla en sepia)

El conjunto se comenzó a construir en 1914 por la ría, que ya desde su misma gestación recibió críticas. Uno de los más enérgicos que se opusieron fue el paisajista francés Jean-Claude Nicolás Forestier, que entre 1911 y 1914 acometió las obras de remodelación de los antiguos jardines privados de los duques de Montpensier para el futuro parque de María Luisa. El galo, que estaba al corriente de la escasez hídrica de la ciudad, alegaba que era todo un derroche.

Algunas fuentes afirman que la mujer de la barca era la esposa del mismísimo Aníbal González. Año 1918
(FUENTE: Libro, 100 Fotografías de Sevilla que deberías de conocer)

Tal vez por esta sonora denuncia, en 1915 las obras entraron en una fase de clara atonía durante la cual, junto a los movimientos de terraplenados y desmontes, tan sólo se ejecutaron los trabajos propios de la ría, con sus acabados y decoraciones de cerámica. Los movimientos de tierras tuvieron extraordinaria importancia, tanto por la superficie tratada (50.091 m2), como por la cantidad removida.

Estado de las obras en 1925.
(FUENTE: Página, El Pasado de Sevilla)

Las dimensiones del canal son de 513 metros de longitud por 14,76 de anchura (incluyendo muros) con una superficie de 8.024 metros cuadrados. Cuatro puentes (de los ocho primitivos) se encargan de salvarlo, cada uno de ellos representando a los cuatro históricos reinos de España: Navarra, Aragón, León y Castilla. La nota curiosa la ponen las góndolas que en los primeros años se colocaron en la ría.

El edificio central hueco y sin terminar. Año 1925.
(FUENTE: Página, Exposición Iberoamericana de Sevilla 1929)

Terminado el canal en 1918, el periodo comprendido entre 1920 y 1929 marcó un punto de inflexión en la configuración definitiva del conjunto monumental. La segunda parte constructiva (1920-1924) proporcionó ya una visión general del edificio aún sin terminar.

Jura de bandera en la Plaza de España. Año 1925.
(FUENTE: Página, El Foro Cofrade)

En ese momento se empiezan a levantar las torres, por cierto, una de las primeras construcciones junto con el puente de San Telmo en usar hormigón armado en su cimentación. Aquí surgió la segunda discusión, esta vez en lo que a su altura se respecta. Como no, los sevillanos siempre con los metros por delante. Las dos torres, que tienen una altura de 74 metros cuando el alminar de la Giralda alcanza los 104 metros, eran vistas por la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría como “costosas, innecesarias y poco bellas”. Según esta misma institución, simbolizaban la arrogancia de los nuevos tiempos. Su construcción sirvió para demostrar que el regionalismo llegó a convertirse en “vanguardia” dentro del ambiente intelectual hispalense, alzando unas torres que rompían el paisaje urbano dominado por la Giralda.

La construcción dela Torre Norte de la Plaza de España. Año 1926.
(FUENTE: Libro, Sevilla Ayer y Hoy  Imágenes de un siglo)

El 31 de enero de 1928, el propio Alfonso XIII parece percatarse con mucha antelación de un debate hoy muy candente, pues al subir a la torre Norte comentó:

"Prohibid que dentro de la capital se levanten casas con muchos pisos. ¡Que no se pierda el carácter de Sevilla! En las afueras bien está; pero en el centro de la ciudad, no. Sevilla tiene su leyenda, tiene su barrio Santa Cruz, y esas casas únicas que le dan un aspecto que no debe perder."

Antes de la construcción de la Torre Norte de la Plaza de España. Año 1926.
(FUENTE: Libro, Sevilla Ayer y Hoy - Imágenes de un siglo)

La segunda parte constructiva de la Plaza de España (1925-1929) centró sus esfuerzos en la culminación. En ella se mezclaron crisis, problemas políticos y, sobre todo, deseos de terminar, pues había una necesidad de liquidar unas obras que se habían eternizado y que habían desbordado todas las previsiones económicas imaginables.

Vista del edificio central de la Plaza de España desde el segundo cuerpo. Año 1931.
(FUENTE: Libro, Sevilla, veinte años de recuerdo)

La última oposición acusó a la fuente central, obra ya de Vicente Traver, de romper la rotundidad de vacío de la explanada. Este elemento, que se levantó contra el deseo de Aníbal González que tenía en mente una plaza diáfana, acabó con la posibilidad de poder celebrar eventos en ella y de mostrar despejadamente la grandiosidad del conjunto.

Toma aérea de la Plaza de España. Año 1930.
(FUENTE: Página, Exposición Iberoamericana de Sevilla 1929)

A la ejecución de la fuente le siguieron los bancos de las provincias, 48 sin incluir a Sevilla. Se situaron adosados al muro exterior del edificio dispuestos como si fuesen palcos y con una planta en forma de U, hallándose revestidos de azulejos. En su frente se representó una escena culminante de la respectiva provincia que recordase un hecho histórico y un cuadro de costumbres o de paisaje. A derecha e izquierda, se situaron librerías (también de cerámica) donde el público tenía a su disposición guías de las correspondientes provincias.

Grupo de personas sentadas en uno de los bancos. Año 1934.
(FUENTE: Página, Curiosidades de Sevilla)

Finalmente, el 9 de mayo de 1929 se inauguró el Certamen, utilizándose la Plaza de España como marco para tal acto. Teóricamente las obras habían concluido, pero lo cierto, es que aún habría que realizar sustituciones de bancos, barandillas y rematar trabajos sin finalizar.

Acto de inauguración de la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929).
(FUENTE: Página, El Correo de Andalucía)

El cálculo del coste de esta monumental obra fue muy problemático, pues Aníbal González no realizó un presupuesto realista, he iba introduciendo continuas modificaciones al mismo. Los estudios presupuestarios nunca pudieron determinar con antelación los costes económicos.

Los primitivas góndolas de la Plaza de España. Año 1929.
(FUENTE: Página, Sevilla Actualidad)

De un informe de la Dirección de Obras sobre el estado de la ejecución de las obras de la Plaza de España, se desprende que la dirección del arquitecto era “viciada”. Pero esta responsabilidad no es solo achacable al propio Aníbal González, bajo la dirección de Vicente Traver, los gastos siguieron desbordándose. El presupuesto previsto en 1914 fue de 628.500,70 pts. Con el futuro proyecto de la Universidad Obrera y Plaza de España, el presupuesto ascendía a 4.670.200 pts., sin embargo, se puede calcular que el total de los gastos ascendió a 15.310.365 pts. Ahora pues, si a dicha cantidad se le añaden otros gastos adicionales como reposiciones y mantenimiento de última hora, esta cifra puede que rebasara fácilmente los 17.000.000 pts. Resultó ser, y con diferencia, el edificio más caro de toda la Exposición junto con el Pabellón de Bellas Artes (hoy Museo Arqueológico). En cualquier caso impresiona constatar la cuantía minúscula, desde los precios actuales, para un edificio de tal envergadura.

La Plaza amaneció blanca tras la nevada del 2 de febrero de 1954.
(FUENTE: Página, El Pasado de Sevilla)

El resultado de esta gran inversión fue la urbanización de 50.091 m2; 18.731 m2 de superficie edificada y 31.360 m2 libre. Su construcción empleó a casi 1.000 trabajadores diarios, situación que palió la crisis de la mano de obra local y hasta comarcal.

La Plaza de España anegada en la riada de 1948.
(FUENTE: Página, El Porvenir de Sevilla)

Dentro de su gestación y construcción, destaca el papel que tuvo el monarca Alfonso XIII, que más allá de la Exposición Iberoamericana, siempre se mostró muy ligado a Sevilla a quien en varias ocasiones declaró públicamente su amor. El acontecimiento internacional le sirvió como motivo para viajar en repetidas veces a la capital para supervisar personalmente el ritmo de las obras. A este personaje se le llegó a colgar la etiqueta del “mejor alcalde de Sevilla”.

La Virgen de Fátima en la Plaza de España. Año 1951.
(FUENTE: Página, Fotos y postales antiguas de Sevilla)

Si impresionante fue su construcción y es su actual apariencia, los interiores no lo son menos. Varias estancias fueron dedicadas a explicar la Historia de Sevilla, el proceso de la inmigración española o la Colonización y el Descubrimiento de América. Otras se habilitaron para albergar un museo industrial y otro del libro, un mapa relieve de la Península Ibérica, el salón de prensa, la feria del libro y varias exposiciones oficiales del Certamen y de Arte Moderno.

Tintín y el capitán Haddock en las barcas de la Plaza de España. Recreación.
(FUENTE: Página, Los dioses emboscados)

Con el paso del tiempo, la Plaza de España fue cambiando de funcionalidad. Al principio, Aníbal González la proyectó en sustitución del Stadium del Heliópolis, compuesto por tres pabellones efímeros, no olvidando nunca la idea de un gran recinto para espectáculos, próximo al casco urbano. Después decidió que uno de los edificios fuera permanente y que se dedicara a la Facultad de Ciencias, y más tarde que el resto de sus construcciones albergara la Universidad Obrera. Lamentablemente, ni el edificio llegó a convertirse en facultad, ni el hemiciclo llegó a utilizarse tras la muestra para espectáculos como carreras, revistas, juegos de deportes o cabalgatas.

Sede del periódico Blanco y Negro del diario ABC en el Paseo de La Castellana, Madrid,
de clara imitación regionalista.
(FUENTE: Página, Sevilla Siglo XX)

En 1927, y bajo proyecto de José Gómez Millán, el Ministerio de Trabajo acondicionó la Torre Norte para albergar en sus instalaciones, después de la exhibición, la Escuela Industrial. Ya en 1936, el general Queipo de Llano dispuso que todo el edificio se destinara para oficinas del Estado; uso que permanece en la actualidad con no pocos inconvenientes para adaptarlas a esta función. Por si fuera poco, desde principios de 1937, y para dar cumplimiento al Real Decreto del 24 de marzo de 1931, en el edificio central de la Plaza de España se instaló la sede de la Capitanía General Militar; organismo que 77 años después tampoco se ha movido de allí.

El dirigible alemán Graf Zeppelin sobrevolando la Plaza de España. Año 1931.
(FUENTE: Libro, Más historia de Tablada)

Tal vez, lo más curioso de esta archiconocida plaza sean sus interiores, hoy, como ya hemos dicho, celosamente guardados por el cuerpo castrense. La Plaza de España esconde en sus galerías nada menos que un espléndido teatro, un salón del trono, una copia de uno de los leones que flanquean el Congreso de los Diputados, un patio interior y una biblioteca que pocos sevillanos conocen dada la exclusividad de la zona. Además, reseñar que la plaza en sí pertenece al Ayuntamiento de Sevilla, pero la estructura que hoy es ocupada por las dependencias militares, el Museo Militar Regional y diversas subdelegaciones del Gobierno, son otro tema ajeno a la autoridad sevillana.

Teatro interior de Capitanía.
(FUENTE: Libro, La Capitanía General de Sevilla. Historia de una institución)

La cara más internacional de la Plaza de España, la ofrece el improvisado plató de rodaje en el que se ha convertido varias veces. Muchos han sido los largometrajes que han utilizado este espacio como parte de su escenografía, entre ellas la película "Lawrence de Arabia" (1962), el "Viento y el León" (1975), protagonizada por Sean Connery, "Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones" (2002) de la saga de la "Guerra de las Galaxias" o "El Dictador" (2012), de Sacha Baron Cohen.

Salón del trono de Capitanía.
(FUENTE: Libro, La Capitanía General de Sevilla. Historia de una institución)

Lo que muchos sevillanos no entienden, es que la Plaza de España vino a ser como el Metropol-Parasol o la Torre Pelli de su época, pues ya hemos visto que provocó grandes críticas y elevados sobrecostes. ¿Acaso no merecieron la pena esos comentarios contrarios a la obra de Aníbal González para conservar tal legado? Trasladados a nuestra contemporaneidad, ¿puede existir algún tipo de paralelismo entre el proyecto Parasol-Metropol y la Torre Pelli con la Plaza de España?

Copia de uno de los leones que flanquean el Congreso de los Diputados.
(FUENTE: Página, Conociendo Sevilla)

Solo el tiempo y nuestros arbitrarios gustos emitirán un veredicto. Sevilla no tiene un color especial, es que los sevillanos somos muy especialitos.

Parte de la biblioteca de Capitanía. Año 1929.
(FUENTE: Página, Fototeca de la Universidad de Sevilla).


FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

-          La Plaza de España de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. El proceso de ejecución Sevilla - Actas del Tercer Congreso Nacional de Historia de la Construcción.


-         DE VILANOVA, Oliva. Exposición Ibero-Americana. Sevilla. Barcelona: Impresor Barcelona.

-       LEMUS LÓPEZ, Encarnación. La Exposición Ibero-Americana a través de la prensa (1923 – 1929). Sevilla: Merca Sevilla, 1987.

-        RODRÍGUEZ BERNAL, Eduardo. La Exposición Ibero-Americana en la prensa local. Sevilla: Excma. Diputación Provincial de Sevilla, 1981.

-    RODRÍGUEZ BERNAL, Eduardo. La Exposición Ibero-Americana de Sevilla. Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla. Biblioteca de temas sevillanos, 2006.

-          SALAS, Nicolás. Sevilla. Anales del Siglo XX. (I) 1900 - 1950. Sevilla: Editorial castillejo, 1999.

-           La Plaza de España I – Exposición Iberoamericana de Sevilla 1929

sábado, 1 de noviembre de 2014

LA REALIDAD PORTUARIA Y MARÍTIMA DE SEVILLA

Marcos Pacheco Morales-Padrón


Panorámica del canal de Alfonso XIII desde el puente del V Centenario.
(FUENTE: Elaboración propia)
“Ah, ¿pero Sevilla tiene puerto?”

Muchos se habrán hecho la misma pregunta pero, lamentablemente, son unas palabras registradas en el lenguaje local producto del desconocimiento. He escuchado a sevillanos que dicen que trabajan en el Puerto y alguno le pregunta: “¿En el de Santa María?”. Terrible.

El crucero Adonia es remolcado hasta la esclusa.
(FUENTE: Elaboración propia)

Históricamente el Guadalquivir ha desempeñado en el tramo del estuario funciones de transporte de mercancías por vía marítima. Sevilla pues, cuenta con un puerto y, por cierto, el único fluvial de España. Pero, ¿es Sevilla una ciudad con puerto pero sin salida al mar? No. El Puerto de Sevilla es un puerto marítimo de interior situado en el estuario del Guadalquivir. La ciudad, si bien se encuentra atravesada por un río, su cauce se encuentra sujeto al régimen de mareas del Atlántico, que inciden diariamente elevando o disminuyendo el caudal en casi tres metros a causa de su asentamiento de una llanura de escasa pendiente (7 metros sobre el nivel del mar). Por lo tanto, no es realmente un río, sino una ría de agua salobre. El Guadalquivir siempre ha querido ser mar y Sevilla, una ciudad del Atlántico. De hecho, las competencias de la Autoridad Portuaria de Sevilla se extienden desde los mismos pies de la Torre del Oro hasta el Faro de Chipiona, inclusive éste y todos los márgenes bañados por el río.


Muelle de Tablada y OPDR virando en la dársena del Batán.
(FUENTE: Elaboración propia)

Gracias a su condición de interior, la Unión Europea ha señalado al puerto sevillano como enclave estratégico para las relaciones comerciales con y de la Península Ibérica. Esta creciente importancia del Guadalquivir por parte de Bruselas, ahora Eurovía Guadalquivir E 60.02, se debe a la profusa utilización que hace Europa de las vías marítimas interiores. En este sentido, en el viejo continente existen más de 26.500 km de vías navegables de las cuales, 10.000 de ellas son artificiales. En España sólo hay 81 km de vías navegables interiores, todas ellas concentradas en un único curso fluvial, el gran wád al-kebír. Una considerable parte de ese cauce es artificial, fruto de las cortas de los meandros del Guadalquivir que entre el siglo XVIII hasta la última, la de La Cartuja en 1982, se han ido realizando para acortar la distancia entre Sevilla y el Atlántico.


Operaciones de chatarra y contenedores en la dársena del Batán.
(FUENTE: Elaboración propia)

Las razones históricas para esta política europea son fáciles de entender, y se condensan en una sola: permiten manejar mayores volúmenes de mercancías más eficientemente. Mayores cantidades de mercancías pueden ser transportadas con menos esfuerzo y menos recursos. Así, un solo barco transporta tanta mercancía como varios convoyes de trenes con decenas de vagones o que varias centenas de camiones. Ello se traduce en menores costes para las empresas y los consumidores además de las ventajas medioambientales.


Portacontenedores Volcán de Teneguía varado en la orilla del Guadalquivir, Isla Mayor.
Ocurrió el pasado mes de marzo.
(FUENTE: Elaboración propia)

La Eurovía Guadalquivir E60.02 -y el Puerto de Sevilla, de titularidad del Estado- disfruta además de las superioridades señaladas, propias de las vías marítimas frente a otros medios de transporte, de una ventaja competitiva que ningún otro puerto andaluz ni ninguno otro puerto español posee: la posibilidad de introducir y sacar mercancías ochenta kilómetros tierra adentro. Sevilla no es simple y llanamente un puerto fluvial, es un puerto marítimo de interior. En los últimos años, se ha ido consolidando como la “Puerta y Puerto” de Extremadura, Castilla la Mancha y de la Comunidad de Madrid. No es, por tanto, inconveniente alguno el carácter fluvial del Puerto de Sevilla para su gran potencialidad y posicionamiento en el sistema económico español o andaluz, ni tampoco, a lo que se ve, representa competencia o menoscabo para los vecinos de Cádiz, Huelva o Málaga. Más bien, al contrario. Cada uno se enfoca por un determinado tráfico e, incluso, se complementan. Y es que un puerto fluvial es, repito, ante todo, una ventaja competitiva otorgada, precisamente, por la naturaleza, y por ello mismo irrenunciable. España y Andalucía no pueden dejar de aprovechar al máximo esta circunstancia con que la geografía ha querido beneficiarnos y las autoridades europeas reconocen.


Navegación por el Guadalquivir. Imagen tomada desde Coria del Río.
(FUENTE: Elaboración propia)

Pero Sevilla, como otros muchos puertos europeos, véase el caso de Rouen en Francia o Rotterdam en Holanda, cuenta con una esclusa que regula el tránsito de los barcos. La esclusa “Puerta del Mar”, inaugurada en 2010 tras cinco años de obras y una inversión de 160 millones de euros, constituye el elemento de conexión entre el Guadalquivir y el recinto portuario. Su función básica es la de servir de elevador de barcos desde el río a la dársena comercial. Además, asume funciones de protección de la ciudad y cierre del muro de defensa ante las inundaciones. Como curiosidad, actualmente es la quinta esclusa más grande del mundo y la de mayores dimensiones de Europa. Por sus medidas, podemos comparar su largo con tres campos de fútbol (280 m.), su ancho con dos canchas de baloncesto (39 m.) y su altura con un edificio de cinco plantas (11 m.). Magnitudes que han sido tomadas como referencia para la ampliación -con capital español- del nuevo juego de esclusas del Canal de Panamá. Sevilla es el Panamá de Europa. Según las estadísticas de Puertos del Estado, en 2012 por la esclusa pasaron 1.500 buques de carga y casi 50 cruceros. Esta obra de infraestructura es la llave maestra del Guadalquivir pues sin ella, no habría ni Puerto ni seguramente, la Sevilla que hoy conservamos.


El carguero Goodfaith entrando con la ayuda de tres remolcadores en la esclusa.
(FUENTE: Elaboración propia)

El respaldo de la Unión Europea y del Gobierno Español por el desarrollo del Puerto de Sevilla lleva, especialmente, produciéndose desde 1999 hasta la fecha de hoy. En apenas una década y media, el puerto hispalense se ha desarrollado espectacularmente cual “Sevilla del Quinientos“. Esto se debe a los sendos planes de modernización de 1999-2007 y 2007-2013 pergeñados por la Autoridad Portuaria con don Manuel Fernández como su Presidente y, ahora, con doña Carmen Castreño. No obstante, los sevillanos aún no han conquistado su puerto y el desconocimiento sigue sobrevolando sobre muchos. Antes que acercar Sevilla al mar o al mundo, hay que acercar el puerto a los propios sevillanos.


El OPDR Canarias saliendo de la esclusa.
(FUENTE: Elaboración propia)

Por hacer un breve resumen de la actual situación del puerto hispalense, según las Estadísticas de Puertos del Estado de 2012, y a falta de que se publiquen las de 2013, en aquel año se movieron 4.598.867 millones de toneladas. Comparando con los 28 puertos españoles, el sevillano ocupa el décimo puesto. Por comparación, embarcó más mercancías que algunos puertos de costa como Málaga, Cádiz, Vigo, Alicante o Almería. Dentro de estas estadísticas muy generales, el Puerto de Sevilla fue el tercero que más creció del conjunto nacional (15%) tras Castellón (17%) y Huelva (27%). Sobrados méritos dado sus tradicionales limitaciones por el calado del Guadalquivir. Además, según el estudio que la Universidad de Sevilla llevó a cabo en 2001 sobre la actividad económica del Puerto de Sevilla y su influencia provincial, este es generador del 10% del PIB de la ciudad y es la primera industria de la provincia. Por si fuera poco, un reciente informe señala al puerto sevillano, por su progresión en los últimos años, como uno de los 200 más importantes del mundo.


El OPDR Tánger virando en la Punta del Verde.
(FUENTE: Elaboración propia)

Sin embargo, el Puerto de Sevilla solo es una pieza dentro de un gran sistema de redistribución de mercancías que se distribuyen posteriormente por carretera o ferrocarril. En este sentido, el de Sevilla, a diferencia de los puertos de costa, puede desarrollar sus actividades en ambos márgenes y, además, por haberse ido paulatinamente alejando del centro histórico, ha podido desarrollar un tejido ferroviario que no entorpezca a la ciudad. Los vagones tienen la posibilidad de llegar hasta el mismo muelle y de enlazar con la red nacional. Según las últimas cifras aportadas por la propia Autoridad Portuaria referentes a 2013, el Puerto de Sevilla ocupa el primer puesto en tráfico ferroviario de los puertos andaluces y el cuarto de España, con un movimiento de más de 1.000 trenes. Entre las mercancías transportadas, se encuentran contenedores, cajas móviles, chatarra, transformadores eléctricos y productos siderúrgicos y líquidos.


Dos portacontenedores en el muelle del centenario.
(FUENTE: Elaboración propia)

Pero, más allá de unas buenas conexiones con el interior amén de redistribuir los productos que recibe, todo puerto debe contar con unas debidas instalaciones para almacenar las mercancías. A este respecto, y haciendo hincapié en la baza de poder contar con dos orillas, el Puerto de Sevilla es el cuarto más grande de España en superficie; solo superado por Huelva, Barcelona y Valencia. De momento, solo el 74% de la superficie portuaria se encuentra ocupada. Cuenta con una superficie terrestre de 850 hectáreas, más otras 4.454 has de flotación. Para el almacenaje de las mercancías dispone de 316.209 m2 de superficie descubierta, 375.515 m2 cubierta, 51.683 m3 frigorífica y 95.248 m3 en silos. Por si fuera poco, Sevilla cuenta con la segunda zona de actividades logísticas más grande de España, solo superada por Barcelona.


Tinglados y muelles de Tablada.
(FUENTE: Elaboración propia)

Pero, ¿qué se mueve en el Puerto de Sevilla? De todo. Los perfumes de Zara, los famosos plátanos de Canarias, el vino extremeño que mañana descorcharás e incluso la tienda de campaña que quieres comprarte. Por ejemplo, los líquidos tienen peso en las instalaciones portuarias hispalenses. Este protagonismo proviene de la factoría de Coca-Cola del municipio de La Rinconada, de la exportación de vinos por parte de Extremadura hacia Italia y Rusia, y de la tradicional materia prima de la región: el aceite. Asimismo, también tienen cabida los piensos, forrajes y los elementos de construcción como el cemento y los abonos. Pero, sin duda, el elemento estrella del Puerto de Sevilla es la chatarra y el tráfico de contenedores. Los muelles hispalenses son utilizados por Siderúrgica Balboa, en Jerez de los Caballeros, Extremadura, y la alcalareña Siderúrgica Sevillana. Esta última empresa, una de las mayores de Andalucía, es el primer cliente del puerto hispalense. Anualmente mueve 800.000 toneladas facturando trecientos millones de euros. Por si fuera poco, es la novena empresa que más exporta además de una de las más grandes consumidoras de energía eléctrica de España. Recordemos que Sevilla representa el mayor PIB industrial de nuestra comunidad.


El crucero Deustchland atravesando el puente de Las Delicias.
(FUENTE: Elaboración propia)

La otra punta de lanza es el tráfico de contenedores y ro-ro (remolques de camiones, generalmente frigoríficos). Hasta el 31 de agosto de este año, por las instalaciones portuarias hispalenses han pasado 103.162 TEUs; unidad de medida para el transporte marítimo de los containers. El Puerto de Sevilla mantiene servicios regulares de contenedores casi semanales con el Norte de Europa, Asia, América, el Mediterráneo, el Mar Negro y especialmente Canarias. Sevilla ocupa el décimo lugar en tráfico de contenedores entre los puertos de España, pero significativamente el primero con las islas. Para el manejo de todas estas mercancías, en la dársena del Batán, junto al puente del V Centenario, se encuentra la terminal de contenedores, que tiene una capacidad para 300.000 TEUs y dispone de dos enormes grúas portainer tipo panamax de 40 tn de casi 50 metros de altura.


Buque saliendo de la terminal de contenedores.
(FUENTE: Elaboración propia)

Muy rezagado de la actividad eminentemente portuaria, se encuentra el turismo de cruceros, que aun parece desperezándose. Los datos sobre los cruceros no parecen compartir un desbordado optimismo. En lo que va de año, nos han visitado vía Guadalquivir 12.466 cruceristas en 45 escalas de cruceros. Sin embargo, en 2013 atracaron 56 barcos con 18.803 pasajeros. Todas estas cifras quedan ensombrecidas por la mayor registrada correspondiente a 2009 (20.913), un año antes de que se inaugurara la nueva esclusa. En 2013, frente a los 18.803 pasajeros venidos a bordo de un crucero a Sevilla, 4,96 millones lo hicieron en avión, mientras que otros 5,29 eligieron la opción del tren. La diferencia con otros puertos andaluces tampoco deja en buen lugar los dígitos del sevillano, que es notoriamente superado por Málaga, Cádiz, e incluso Almería, que la dobla con creces en cuanto a número de cruceristas. En este campo, los muelles hispalenses ocupan el puesto 21 de 28 de toda España. No obstante, en un futuro, el atractivo turístico de la ciudad combinado con la entrada de cruceros puede dar lugar a una relación sin precedentes.


El crucero SeaDream II revirando en el muelle de Tablada.
(FUENTE: Elaboración propia)

No se queda atrás una especial mención a todas las personas y colectivos que día tras día hacen que esta gran maquinaria de agua dulce, amarres y grúas funcione y haga de nuestro puerto uno de los referentes de nuestro país y de la comunidad Europea. Los 15.000 sevillanos que trabajan directa o indirectamente en sus muelles, más toda la ciudad y provincia, debemos de sentirnos orgullosos y apoyar su desarrollo para devolver a nuestra ciudad la hegemonía portuaria que antaño ostentó.


El crucero La Belle de Cadix a punto de pasar por debajo del puente de Las Delicias.
(FUENTE: Elaboración propia)

El Puerto de Sevilla es el mejor complemento para comprender la íntima ligazón del curso fluvial y el origen de la ciudad. El mismo Guadalquivir al que hoy consideramos sucio, hizo de Sevilla capital del mundo. La Historia nos avala para seguir con la actividad portuaria porque con o sin dragado, el futuro del Puerto de Sevilla es del todo envidiable. Esperemos que en los próximos años la ciudad vuelva a fijarse en su puerto para hacer de esta, lo más parecido a la Sevilla de oro y plata.


Un carguero saliendo del vaso de la esclusa.
(FUENTE: Elaboración propia)

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

-         LÓPEZ VALPUESTA, Lourdes y CASTILLO MANZANO, José Ignacio. Análisis de la actividad económica del Puerto de Sevilla y su influencia provincial. Sevilla: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Autoridad Portuaria de Sevilla, 2001.

-      SALAS, Nicolás. Navegación. Homenaje al Guadalquivir. Sevilla: Guadalturia ediciones. Fundación Cámara del Comercio y la Industria en Sevilla, 2010.

-         VV.AA. Historia Gráfica del Puerto de Sevilla II (1950-2004). Sevilla: Autoridad Portuaria de Sevilla, 2005.

-         VV.AA. Puerto de Tercera Generación. Puerto de Sevilla. Comunidad Logística Portuaria de Sevilla. Sevilla: Autoridad Portuaria de Sevilla, 2010.

-           El Puerto aumenta en un 10% el tráfico de contenedores por tren – Europa press


-           El tráfico de contenedores del puerto aumenta más de un 12% - El Correo de Andalucía


-           Datos técnicos generales – Autoridad Portuaria de Sevilla


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-           Sevilla y su puerto – Sevilla, capital económica de Andalucía


-           Anuario Estadístico 2012 – Puertos del Estado


-           El castillo en el agua del dragado del Guadalquivir – Sevilla report


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-           La nueva esclusa de Sevilla ya es una realidad – Diario de Sevilla