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domingo, 31 de agosto de 2014

LAS "GIRALDAS" DE DON JUAN DE BORBÓN

Marcos Pacheco Morales-Padrón

Don Juan, en una de sus últimas imágenes antes de fallecer (ARCHIVO ABC)

Sevilla es una ciudad vital y vanidosa; tiene el vértigo del sur, la mansedumbre de la llanura en la que asienta, el orgullo de una agricultura y ganadería próspera y la altivez de creerse centro de todas las miradas. Si Andalucía es el sur, Sevilla es la capital. El amor que los viajeros románticos y los reyes han profesado por esta ciudad es la evidencia de una cultura altamente atractiva. Los borbones no se quedaron atrás y demostraron su predilección pública por Sevilla en repetidas veces. Relación “amorosa” entre monarca y pueblo, que se acrecentó durante los reinados de Alfonso XIII, el exilio de Juan de Borbón y la reinstauración monárquica con Juan Carlos I. Abuelo, padre e hijo siempre compartieron un especial apego por la capital del Guadalquivir. No les hizo falta cruzar miradas o paseos para enamorarse de la “ratita presumida del sur”; Sevilla les llegó al corazón.

Alfonso XIII trajo la aviación a la ciudad y orquestó la Exposición Iberoamericana de 1929. Su hijo, el Conde Barcelona, lejos de gobernar mientras la dictadura del general Franco se mantuviera, bautizó a su residencia en el exilio luso, así como a su yate personal, como “Giralda”. El rey Juan Carlos consiguió con la Exposición Universal de 1992 que Sevilla volviera a ser, quinientos años después, el centro del mundo.

No obstante, se ha escrito mucho sobre las fecundas relaciones de Alfonso XIII y Juan Carlos con Sevilla en detrimento de don Juan. El estigma histórico de no haber podido gobernar puede que le pasará factura en la historiografía hispalense en detrimento de otros borbones enamoradas de Sevilla. Sin embargo, el padre del Rey no fue un enamorado más de la dorada sombra de la Giralda, fue uno de los que más. Su amor por esta ciudad quedó reflejado en su yate personal y en la casa donde viviría y crecería el futuro Rey de España.


El Conde de Barcelona en su despacho de Estoril, en una imagen de 1960 (Archivo ABC)

Don Juan de Borbón y Battenberg tuvo que abandonar España en 1931 teniendo él apenas 18 años, pues España, en palabras del Almirante Aznar, “se acostó monárquica y se levantó republicana”. Acompañó a su padre al exilio romano, para una vez fallecido, partir hacia Portugal. El Conde de Barcelona pasó gran parte de su vida en el exilio, especialmente en Villa Giralda, un chalet situado en la localidad balneario de Estoril, a orillas del Atlántico y junto a la desembocadura del Tajo. La casa no es nada del otro mundo pero en ella vivieron desde 1946 hasta su vuelta a España los padres del Rey, por tanto, es un trozo de nuestra historia.

En el número 19 de la Rua de Inglaterra vivieron su particular exilio Don Juan de Borbón y Doña María con sus hijos Pilar, Juan Carlos, Margarita y Alfonso. No vivieron especialmente con lujo, pero tampoco pasaron hambre como en España sí ocurría. Su casa constaba, y sigue constando, con de tres plantas con una superficie de 684 metros cuadrados, además de un jardín de 2.384 metros cuadrados. Sería en estas dependencias donde el pequeño infante Alfonso abandonó este mundo fruto de un disparo accidental aquel 29 de marzo de 1956.


Villa Giralda (RESIDENCIAS HISTÓRICAS)

Villa Giralda ya no es hoy lo que fue. Pura historia cargada de momentos dramáticos pero algunos también felices, como la puesta de largo de la Infanta Pilar o las navidades de los primeros años. En el ambiente se percibe la historia de España más reciente con un claro aderezo a Borbón.

En 1990, el alemán Klaus Saalfeld, empresario y abogado en Múnich, compró a Don Juan el chalet para su hija. Su propietario actual es un anciano octogenario muy enfermo. Da la impresión de que en Villa Giralda la vida se apaga tarde o temprano, como quien ve partir el tren irremediable de su última ilusión.

El "Giralda (A-76) navegando por la ría de Marín
(Ángel Ignacio Fernández Niño)
El otro detalle que don Juan tuvo con Sevilla fue bautizar a su segundo yate personal como “Giralda”. Fue construido por Morris and Mortimer en Argyll, Escocia, 1958. Con una eslora de 22 metros y dos palos, el Borbón más marinero que ha tenido esta dinastía surcó las costas españolas durante 35 años. Tras el fallecimiento de su propietario fue donado a la Armada, que lo utiliza como buque escuela en Marín. Con este flamante barco Don Juan llegó al Club Náutico el 28 de agosto de 1992 durante el VII Trofeo Conde de Barcelona, una regata de barcos antiguos. Ese mismo día ingresaría en la clínica para fallecer 8 meses después. Sevilla se convirtió de forma inesperada en su último viaje, pues ya no saldría más de la Clínica Universitaria de Navarra, donde falleciera el 1 de abril de 1993 a los 79 años.


El "Giralda" atracando en el Club Náutico de Sevilla el 28 de agosto de 1992
con motivo del VII Trofeo Conde de Barcelona (Memoranda)

Don Juan siempre estuvo unido a Andalucía, y en concreto a Sevilla, unión que, a parte de las relaciones ya comentadas, se reafirmó al casarse con una madrileña criada en Sevilla, María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias, princesa cuya estatua ecuestre se encuentra en un lateral de la Real Maestranza.

El que hubiera reinado como Juan III de España merece unos honores de Rey que esta ciudad siempre ha dispensado a la Casa Real. Ya lo decía el historiador Ortelio Alonso de Morgado: "no debe llamarse rey el que no lo es de Sevilla”, y Don Juan de Borbón era un gran sevillano.


FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA


-           20 años de la muerte de Don Juan – ABC de Sevilla


-           Villa Giralda – Residencias Históricas


-          Muere Juan de Borbón Conde de Barcelona (1993) – Youtube